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Café con crema: qué es, cómo se forma y cómo conseguirla

Cuando hablamos de un buen espresso, la primera imagen que viene a la cabeza suele ser esa capa dorada-marrón que cubre la taza. Densa, uniforme y sin burbujas grandes. Eso es la crema del espresso, y aunque muchas veces se confunde con espuma o incluso con leche vaporizada, no tiene nada que ver.  La crema es una señal de que la extracción se ha hecho correctamente. Aparece cuando el café, el agua, la presión y la molienda trabajan en equilibrio. Y en hostelería, donde la consistencia importa tanto como el sabor, entender cómo se forma marca la diferencia entre un espresso correcto y uno que el cliente recuerda.  En este artículo vamos a ver qué es exactamente la crema del café, por qué a veces sale bien y otras no, si realmente significa que el café es mejor y qué puedes hacer en tu negocio para conseguir resultados consistentes.

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¿Qué es la crema del café?

La crema del espresso no es espuma. Tampoco tiene relación con la nata o con la leche vaporizada de un cappuccino. La crema es una emulsión natural que se forma durante la extracción del espresso. Cuando el agua caliente atraviesa el café molido a alta presión, los aceites del grano se mezclan con el agua y suben a la superficie junto al CO2 que el café conserva desde el proceso de tueste. Ese gas atrapado es importante. Durante el tostado, el café acumula dióxido de carbono en el interior del grano. Cuando haces un espresso, la presión libera ese CO2 y lo combina con aceites y compuestos solubles. El resultado es esa capa densa y estable que queda sobre la taza. 

Una buena crema suele tener:

  • Un tono avellana o dorado oscuro. 
  • Una textura aterciopelada. 
  • Un aspecto compacto, donde no haya burbujas grandes. 
  • Unas pequeñas manchas oscuras o vetas, que se conocen en el gremio de los baristas como “tigrado”. 
Cuando la crema sale demasiado clara, muy fina o desaparece enseguida, en la mayoría de los casos está indicando que existe un problema de extracción. 

¿Cómo se forma? Los factores que la determinan

La crema no depende de una única variable para que salga perfecta. Se forma cuando varios elementos trabajan juntos; y en una cafetería, cambiar uno de ellos suele afectar al resto.

Temperatura del agua

La temperatura de extracción ideal para el espresso suele estar alrededor de los 92 ºC. 
  • Si trabajas por debajo de esa temperatura, el café queda subextraído. Es decir, el agua no consigue extraer correctamente los compuestos del café y la crema sale pobre o desaparece rápido. 
  • Si, por el contrario, trabajas demasiado alto, el café puede quedar amargo y es cuando la crema pierde estabilidad. 
Por eso es importante revisar la estabilidad térmica de la máquina, especialmente en horas punta.

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Presión de extracción

La presión es otro punto clave. En espresso profesional, lo habitual es trabajar entre 8 y 9 bares. La presión es el matiz que obliga al agua a atravesar el café molido y arrastrar aceites y CO2 hacia la superficie. Si la presión es insuficiente, la crema no llega a formarse correctamente. En muchos negocios el problema no es la configuración inicial, sino la falta de mantenimiento. Una bomba desgastada o una máquina con acumulación de cal puede alterar la presión sin que el equipo lo detecte a simple vista. 

Molturación, gramaje y volumen en taza

Estos tres factores siempre van de la mano y es imprescindible que así sea: 
  • La molienda determina la velocidad a la que pasa el agua. 
  • El gramaje marca la cantidad de café usada. 
  • El volumen define cuánto espresso extraes. 
Si modificas uno, tienes que recalibrar los demás. Por ejemplo, una molienda demasiado gruesa hace que el agua pase demasiado rápido. El resultado suele ser un espresso corto de sabor plano y con poca crema. Y una molienda demasiado fina puede generar sobreextracción como hemos explicado en líneas anteriores.  La calibración diaria es una de las diferencias más claras entre un servicio consistente y otro irregular. 

El tipo de grano

No todos los cafés generan la misma cantidad de crema. El robusta tiene más aceites y produce más crema que la variedad arábica. Por eso muchos blends orientados a hostelería incorporan un porcentaje de robusta para de esta forma lograr estabilidad visual y cuerpo en taza. Sin embargo, eso no significa que más robusta sea automáticamente mejor. El equilibrio importa. En cafetería profesional, los blends pensados específicamente para espresso suelen ofrecer resultados más consistentes. Cafés en grano como los de L'OR Professional o Marcilla Professional están formulados precisamente para mantener equilibrio entre crema, cuerpo y sabor durante el servicio. Lo importante es recordar una idea clave y es que la ausencia de crema suele indicar una mala extracción, pero mucha crema no se traduce en que el café sea mejor.  

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LOS GRANOS IDEALES PARA UN CREMA PERFECTO

¿Más crema significa mejor café?

La respuesta es que no. Y es uno de los mitos más extendidos en hostelería. La crema indica que la extracción se ha realizado correctamente, pero no es un medidor absoluto de la calidad de un café. De hecho, un café robusta barato puede generar mucha más crema que un arábica de especialidad con un perfil aromático mucho más complejo. Lo que sí suele indicar problemas es la ausencia de crema. De esta manera, si notas que el espresso sale plano, sin esa capa dorada característica, normalmente haz un repaso ya que el “fallo” puede estar en:  

  • Temperatura demasiado baja. 
  • Café envejecido o mal conservado. 
  • Extracción demasiado rápida. 
  • Molienda incorrecta. 
  • Falta de presión. 
  • La crema es la señal de que la extracción funciona, pero no es el objetivo final que se persigue. Un espresso equilibrado necesita crema, pero también dulzor, cuerpo, aroma y persistencia en boca. 

Cómo conseguir buena crema de forma consistente

En hostelería, el problema no suele ser sacar un espresso bueno una vez. El reto real es que salga bien siempre. Y eso sabemos que es complicado en ocasiones por los cambios de turno, horas punta y diferentes manos trabajando en la máquina. Aquí, la consistencia es lo que marca la diferencia. 

Primero: el café

Todo comienza con el producto. Un blend diseñado para espresso profesional da mucha más estabilidad durante el servicio que un café pensado para consumo doméstico o filtrados. Los cafés en grano de Marcilla Professional o L'OR Professional están formulados para trabajar correctamente en máquinas espresso y mantener regularidad en extracción, crema y sabor. Además, es importante conservar el café correctamente y evitar humedad y calor, mantener en envases cerrados y no acumular el café en la tolva durante días. El café viejo pierde CO2 y eso afecta directamente a la crema.

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Segundo: calibración

La calibración diaria no es opcional. Cuando cambias de café, ajustas molienda o incluso cambia la humedad ambiental, el espresso no es el mismo ya que responde de forma distinta. Hay tres variables que conviene revisar regularmente
  • Temperatura. 
  • Presión. 
  • Punto de molienda. 
Si un café empieza a salir muy rápido, probablemente necesites afinar la molienda. Si sale demasiado lento, quizá tengas que abrirla ligeramente. Muchos problemas de crema no vienen del café, sino de una calibración que no se ha revisado desde hace días. 

Tercero: mantenimiento

De la misma manera, una máquina que esté llena de suciedad (aceites rancios acumulados, cal en circuitos internos…) arruina cualquier extracción. Por todo ello, un mantenimiento básico debería formar parte de la rutina diaria: 
  • Limpieza de grupos. 
  • Backflush al final del servicio. 
  • Limpieza de duchas y portafiltros. 
  • Control de cal y filtros de agua. 
 

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Crema del café y leche espumada: dos cosas distintas

En este punto es donde hay más confusiones: ni son lo mismo ni tienen la misma función. Mientras la crema del espresso se forma durante la extracción del café, la leche espumada se obtiene vaporizando leche con la lanza de vapor.  

  • Es importante diferenciarlos porque muchos clientes utilizan términos como “espuma” para hablar de la crema del café, cuando técnicamente son procesos que no tienen que ver.

Las máquinas ideales para una crema perfecta

Por qué la crema importa en tu negocio

La crema es la primera impresión del espresso. Y es que antes de dar un sorbo, el cliente ya está evaluando la taza visualmente. Una crema uniforme, densa y bien integrada transmite sensación de calidad incluso antes del primer sorbo. 
En hostelería, eso importa más de lo que parece. Pero más allá de la estética, lo realmente importante es la consistencia. Que el espresso salga igual un lunes a las ocho de la mañana que un sábado en pleno servicio. 
Ahí es donde entran en juego el producto, la máquina y la formación del equipo. Un negocio puede tener buen café y una buena máquina, pero si nadie calibra correctamente o no hay mantenimiento, los resultados terminan siendo irregulares. 
Y en café, la regularidad es lo que convierte un servicio correcto en un sitio al que el cliente vuelve. 
Si quieres profundizar en qué máquinas espresso y qué cafés en grano funcionan mejor para conseguir una crema estable y una extracción consistente, puedes consultar el catálogo profesional de JDE y sus soluciones para hostelería. 

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